Los tumores del tracto urinario superior son una enfermedad poco frecuente pero importante. Afectan el revestimiento interno del sistema colector de la orina y comparten muchas características con el cáncer de vejiga. Conocer sus síntomas y tratamientos es clave para un diagnóstico temprano y un abordaje exitoso.
¿Qué es un tumor urotelial del tracto urinario superior?
Es un tumor que se origina en las células uroteliales, que recubren el interior de la pelvis renal (la parte del riñón donde se acumula la orina antes de bajar por el uréter) y los uréteres (conductos que llevan la orina desde los riñones hasta la vejiga).
Representa aproximadamente el 5-10% de todos los tumores uroteliales, siendo mucho menos frecuente que el cáncer de vejiga.
¿Cuáles son los síntomas?
En etapas iniciales puede no dar síntomas. Cuando aparecen, los más comunes son:
- Hematuria (sangre en la orina): es el síntoma más frecuente, visible o detectada en análisis.
- Dolor en el flanco o en la zona lumbar.
- Infecciones urinarias recurrentes.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza con una combinación de estudios:
Imágenes
- Urotomografía computarizada (uro-TC) con contraste: permite visualizar el sistema urinario y detectar lesiones sospechosas.
- Resonancia magnética en pacientes que no pueden recibir contraste.
Citología urinaria
- Análisis microscópico de la orina para detectar células tumorales.
Endoscopia (ureterorrenoscopía)
- Estudio con una cámara flexible que permite ver directamente la lesión en el uréter o pelvis renal y tomar biopsias.
¿Cómo se trata?
El tratamiento depende de varios factores: tamaño del tumor, grado y estadio, localización, función renal y estado general del paciente.
Tratamientos quirúrgicos
El tratamiento principal sigue siendo la cirugía. En función del estadio y las características del tumor, puede optarse por:
1. Nefroureterectomía radical
- Extirpación del riñón, uréter completo y un segmento de vejiga donde se inserta el uréter (manguito vesical).
- Puede realizarse por cirugía abierta, laparoscópica o robótica.
- Indicada en la mayoría de los tumores de alto grado, multifocales o invasivos.
2. Cirugía conservadora
En casos seleccionados: tumores de pequeño tamaño y bajo grado, únicos… puede optarse por técnicas menos agresivas que permiten preservar el riñón.
Aquí se incluyen:
- Ablación endoscópica por láser por ureteroscopia
- Ureterectomía segmentaria o ureterectomía distal con reimplante ureteral
(cuando el tumor se localiza en el uréter distal, cerca de la vejiga) mediante cirugía laparoscópica o robótica.
Estas opciones conservadoras se reservan para pacientes bien seleccionados y requieren un seguimiento riguroso posterior, ya que existe riesgo de recidiva tumoral.
Seguimiento postoperatorio
- Control periódico con citología urinaria, tomografía o resonancia, y endoscopía según el caso.
- Vigilancia también de la vejiga, ya que hasta un 30–40% de los pacientes puede desarrollar un tumor vesical en el futuro.
Conclusión
El tumor urotelial del tracto urinario superior requiere un enfoque individualizado. Gracias a las técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas —como la ablación endoscópica por láser o la ureterectomía laparoscópica o robótica— es posible tratar la enfermedad de manera efectiva con menor impacto físico y mejores tiempos de recuperación. La clave está en un diagnóstico oportuno, una correcta estadificación y el seguimiento a largo plazo con el equipo urológico.
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